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Tengo muchos recuerdos de múltiples actividades que hacía de niña, sobre todo de danza, me gustaba bailar y hasta la fecha.
Después, más grande fui probando todo tipo de ejercicios físicos, kick boxing, spinning y gimnasio, de todos recuerdo que jamás podías permitirte relajarte tanto como cuando llegas a yoga y al final te dicen: relájate en savasana. ¿Cómo?, ¿Relajarme?
 
Lo curioso es que cuando empecé hacer yoga nunca me relajaba y a la fecha voy entendiendo que relajarse es la postura más difícil.
No es por casualidad que savasana en sánscrito significa “la postura del cadáver”.

Y si, por que estamos tan entendidos en esta parte de ser tan productivos, y de que tenemos mil y un cosas que hacer que la verdad relajarte no está en el plan.
Así que es normal ver de repente a los que empiezan a practicar yoga terminar la clase, acostarse y al minuto o menos pararse, recoger el mat y vámonos.
 
Cuando comienzas a practicar Savasana es una lucha para lograr el nivel de relajación requerido; una sensación tensa mientras te encuentras mirando al techo; muchos cuando empezamos nos quedamos dormidos durante esta fase. La esencia de esta postura es lograr una relajación profunda pero “CON ATENCIÓN”, es decir, se debe permanecer consciente y alerta sin dejar de estar a gusto. ¡Aquí está lo bueno!

Permanecer consciente mientras se alcanza la relajación es lo que permite comenzar a notar y liberar las tensiones del cuerpo y la mente.
 
Savasana es una práctica de relajación progresiva, es decir, una parte del cuerpo a la vez, un músculo a la vez, ¡sueltas todo!

Si no salió la postura suéltalo… desprendete hoy no salió así es el cuerpo.
Desprendete de sensaciones, relaja el entrecejo, lengua, pensamientos uno a la vez. 

La práctica diaria de esta postura, condiciona el cuerpo para ayudar a liberar el estrés y se logra mejor la sensación de bienestar… tanto físico como emocional.
Pero cuando permanecemos con las tensiones acumuladas en el cuerpo, nos quedamos raros…es importante practicar otras asanas antes de intentar esta postura, ya que de esta forma, podrás estirar, abrir y liberar la tensión de los músculos y también ayudarás a relajar el diafragma y a manejar el control de la respiración.

Para mi entender, savasana nos sirve de conexión entre la vida y la muerte.
Es una postura de renuncia y desapego hacia todo lo mundano, recordándonos que todo lo que tenemos no nos pertenece.

Toma la postura con humildad, entrégate y deja ir.
Todos en algún momento necesitamos reiniciarnos para estar mejor.

¡Cuidate y quierete!

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